lunes, 29 de junio de 2020

¿Somos concientes de nosotro mismos?


El sorprendente pueblo hebreo del antiguo testamento, percibía al ser humano como un todo, tres elementos que lo componían pero tan intrínsecamente unidos que sin uno de ellos, no se puede ser, existir.  La siguiente cita ayuda a hacernos una idea de esto:
4. En el pueblo de Israel, la antropología hebrea elabora una dialéctica original entre la “carne” (basár) y el “espíritu” (rúaj), que le permite mantener inalterable, aunque en evolución, el sentido de la unidad de la existencia humana, que se expresa con la palabra: néfesh. El hombre es idénticamente una carne-espiritual, un yo viviente y carnal, todo ello asumido en la unidad del nombre de cada uno, que significa la individualidad irreductible. (Dussel, 1969)
Por esta perspectiva, el pensamiento hebreo no hablará de la resurrección del “cuerpo”, sino del “muerto”, con todos los elementos que lo hacen ser humano.
Posteriormente ganó en influencia la percepción griega de la división en el ser humano del alma y del cuerpo, y se favoreció una percepción dividida que ha llevado a que se desprecie la materia, o se considere malo todo lo temporal.
La sociedad actual, con su influencia científica que pese a sus importantes frutos,  se especializó en dividir aún más la realidad, contribuyó a consolidar esta percepción.  
Asocio este cambio en la percepción del ser humano de un todo integral a otro dividido,  con el más reciente concepto de la filosofía alienación, palabra con la que se denomina: el proceso mediante el cual un individuo se convierte en alguien ajeno a sí mismo, que se extraña, que ha perdido el control sobre sí. (Significados Ciencia y Salud). Y también con su sinónimo de enajenación, que significa estar fuera de sí, perder el control de sí mismo, según la misma fuente.
Es decir, el percibir al ser humano como dividido, nos lleva a perder nuestra conciencia de nosotros mismos y contribuye al proceso de alienación  o enajenación que la sociedad actual promueve, para que no busquemos lo que por naturaleza nos es dado, nuestra propia plenitud en el Creador, que nos hizo uno en nuestro interior, y  comunidad en la iglesia.

Dussel, E. El Humanismo Semita Estructuras Intencionales radicales del pueblo de Israel y otros semitas. Buenos Aires Editorial Eudeba.1969. Recuperado de:
Significados Ciencia y Salud. Recuperado 29-6-2020 de:  https://www.significados.com/alienacion.

domingo, 21 de junio de 2020

¿Y...después de esta vida?


Nos ayuda para comentar este tema, la liturgia de la Palabra de hoy domingo 21 de junio, que incluye  Mateo 10, 28: "No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno."

Encuentro en esta lectura  elementos que se relacionan con lo visto en la clase de escatología de ayer.

  • Primero, sería el concepto dicotómico de ser humano, que se ve constituido por dos partes diferenciadas: alma y cuerpo, lo que lleva a pensar que se escribe desde una mayor influencia griega, en vez del enfoque integral judío del ser humano,  que hemos revisado en clase.
  • Al principio del versículo citado se lee: "no teman lo que mata el cuerpo", es decir, no teman la muerte de lo temporal en esta vida. Desde el principio del curso hemos venido en una redefinición del concepto de muerte que no es cuando se parte de este mundo, sino que se da cuando interrumpimos nuestra relación con Dios. Jesús vino a dar  vida eterna a los que se mantengan en comunión con El y el prójimo. La muerte no nos define, no está en nuestra naturaleza.
  • Inmediatamente después se nos aclara que "teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno". Justo como hemos estudiado, que es lo que sucede si rechazamos el amor trascendente que nos creó y redimió. Temamos si olvidamos cuidar la relación con Dios que es la vida, si olvidamos nuestra debilidad y no la asumimos, si descuidamos nuestro crecimiento espiritual, maduración de la fe, porque libremente estamos escogiendo la muerte, frente a la alternativa de la plenitud de la vida.
  •  Coincide además este versículo con lo visto en clase  de que la fidelidad a Dios no asegura una retribución intrahistórica, sino más allá de esta vida, tanto para bien como para mal según la vida particular.
 
La naturaleza nos habla con su belleza por marygudi (@marygudi ...


martes, 16 de junio de 2020

¿Vida? ¿Muerte?


Vida? ¿Muerte?

Es fundamental el concepto de vida y muerte del antiguo testamento que se señaló en la última clase, en el sentido de que vida es la relación con Dios y muerte, todo aquello que impida relacionarse con Dios. Uno se sorprende al escucharla, pero es claro, relación con Dios que es y da la vida, vida en abundancia si estamos con El, pero el pecado que es el rechazo intencional a la voluntad de Dios, es lo que nos mata espiritual y físicamente. Nos declaramos cristianos pero los conceptos paganos han logrado confundirnos, lloramos las pérdidas, no sabemos consolar, o dar el mensaje cristiano de esperanza.
En este sentido en el catecismo católico se menciona en el apartado sobre el infierno en el 1033 dice “Quien no ama permanece en la muerte” Es claro cuál es el camino para la vida. El ser humano es en relación a Dios, o no es, pecar es no ser, su negación, ir en contra de nosotros mismos, tal vez nos esforzamos por terminar un estudio, comprar algo importante y no por vivir la vida en abundancia que se nos ofrece. Y dentro de este enfoque correcto de vida y muerte, se concluye entonces que el dolor es causa del pecado, no tanto a las pérdidas de este mundo. La muerte tiene dimensión relacional, no biológica.

Fundamental también la comprensión de que el pecado no se originó con el hombre sino que en su libertad lo sedujo, lo asumió. Pero si es aceptado, no originario, no natural, es posible rechazarlo, en Cristo se puede hacer, esa es la salvación que Él nos trajo. Esto es  la Buena Noticia, no nos define la muerte ni lo temporal, hechos para la vida eterna por misericordia de Dios.

Referencia

Juicio Final ¿A quien? ¿De quién?

  Juicio Final ¿ A quien?   ¿ De qui é n?   Jes ú s no viene a emitir un juicio, vino a la historia para  anunciarnos la salvaci ó n q...