domingo, 9 de agosto de 2020

Juicio Final ¿A quien? ¿De quién?

 

Juicio Final ¿A quien?  ¿De quién?

 

Jesús no viene a emitir un juicio, vino a la historia para  anunciarnos la salvación que nos da Dios por  amor y a mostrarnos como alcanzarla. Él puso las cartas sobre la mesa, mensaje universal de salvación  para el que crea y lo siga. Nosotros construimos nuestro destino final, qué escogemos: ¿luz o tinieblas?

Dios me hizo libre, y con mis decisiones construyo mi destino, ejerzo mi libertad en lo que me construye o en lo que me destruye, porque siempre tiene el ser humano la tentación de hacer lo que a él le parece y no la voluntad de Dios. Para guiar mis decisiones tengo a Jesucristo como modelo perfecto, ¿Camino en su Palabra?

En el evangelio de Juan se menciona el juicio asociado a la fe o a la incredulidad de cada quién, y que describen nuestra posición ante Cristo. Mientras que en el evangelio de San Mateo se relaciona el juicio con el amor o el desamor con que vivamos, que se refiere a la posición en que nos colocamos ante nuestros hermanos, nuestro prójimo, conocido o anónimo, inclusoa nuestro enemigo.  Es ver a Cristo en el pobre y actuar como actuaria Cristo en esa situación, por la sola razón de seguir a Cristo.

Entonces Cristo no juzga, el juicio escatológico está asociado a recibir la Palabra y a trasmitirla en la caridad, que es la forma de responder al amor de Dios. Caridad que no es limosna sino lucha contra la injusticia y el mal.

Para reconocer al Cristo glorioso de la parusía, debo ser capaz de reconocerlo en esta vida como el Cristo crucificado, siervo doliente, que se sigue presentando en los pobres.  

Dios es testigo de nuestros actos, que al final determinarán nuestro juicio.  ¡Estamos a tiempo!, pongámonos en camino, Jesús está con nosotros.

domingo, 26 de julio de 2020

PARUSÍA ¿FIN? ¿PRINCIPIO? ¿TRANSFORMACIÓN?


PARUSÍA ¿FIN? ¿PRINCIPIO? ¿TRANSFORMACIÓN?
 
Para que esta realidad en que vivimos tenga sentido tiene que consumarse, trocar, superarse, no es destruirse, sino alcance de la verdadera realidad: Parusía, que es  Redención de los seres humanos y consumación de la creación.
La parusía inició con la irrupción de Dios en la Historia, la encarnación de Cristo, que nos mostró el amor del Padre y al hermano, la comunidad eclesial con su misión, y luego la parusía salvación para la humanidad en el fin de la historia.
La venida de Cristo se da en tres fases:

⏩Entrada. Irrupción de Dios en la historia, Jesús encarnado y siervo que establece un puente entre Dios y los hombres, y permite una relación personal con Dios, nos enseña que orar es hablar con el Padre. Jesús asume la realidad histórica para llevarla a plenitud en su totalidad según el proyecto de salvación de Dios que con la encarnación de Su Hijo muestra que incluye la dimensión material
 

Simbólica: Desde la entrada Cristo está con nosotros, Posibilitó los sacramentos, nos los otorgó como manifestación de su presencia aquí con nosotros. La Iglesia materializa la presencia de Dios. Parusía es teología de la presencia de Dios, actuamos en fe de que en este mundo, con todas sus limitaciones está Cristo, manifestamos su presencia en la comunidad, sacramento y caridad.  
Cristianos llamados a ser presencia de Cristo en la historia.

Parusía (consumación). Es la Revelación en  gloria y majestad, de Cristo. Redención del ser humano que incluye nuestros cuerpos espiritualizados, y la consumación de la creación entera, porque: Parusía es pascua de la creación de manera sintética en el ser humano




domingo, 19 de julio de 2020

¿Opción por los pobres?


En el llamado a la transformación misionera de la Iglesia, el Santo Padre Francisco, en la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium (2013), es enfático al indicar la prioridad de la opción por los pobres. Menciona que cuando San Pablo se acercó a los apóstoles en Jerusalén, le dieron como criterio clave de autenticidad que no se olvidara de los pobres. Aclara el pontífice que este criterio es de gran actualidad en el contexto presente por la tendencia individualista de la sociedad (195).

Aclara que: para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga «su primera misericordia» (198). Esta preferencia divina obliga la vida de los cristianos, llamados a tener «los mismos sentimientos de Jesucristo» (198) Esta opción por los pobres es una «forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia» (198). Dios mismo se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza». Los pobres tienen mucho que enseñarnos, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Esta opción no se hace de cualquier manera, ni a la carrera ni con una limosna para salir del paso Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos(198).

Hace énfasis en que la peor discriminación que viven los pobres es la falta de atención espiritual, la mayoría tiene una gran apertura a la fe, debemos ofrecerles una atención religiosa privilegiada y prioritaria. Llama a poner atención especial en las mujeres que considera doblemente pobres, por sufrir en situaciones de exclusión, maltrato y violencia, frecuentemente con menores posibilidades de defender sus derechos. Pero que, también en ellas encontramos los más admirables gestos de heroísmo cotidiano en la defensa y el cuidado de sus familias (212)

Expresa que: nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social: «La conversión espiritual, la intensidad del amor a Dios y al prójimo, el celo por la justicia y la paz, el sentido evangélico de los pobres y de la pobreza, son requeridos a todos» (201)

Así, el camino hacia Dios que nos indicó Jesucristo, pasa por el compromiso con los más necesitados, con los últimos, no podemos excusarnos, es carta de autenticidad del cristiano, y los índices actuales de pobreza y enfermedad hacen ver que los cristianos nos está faltando caridad.
Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y la justicia social. Nuestra propia salvación pasa por la prioridad que demos a la opción de lo pobres.


Referencia
Santo Padre Francisco 2013Exhortación apostólica Evangelii Gaudium del a los obispos a los presbíteros y diáconos a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual. Capítulo cuarto

Juicio Final ¿A quien? ¿De quién?

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