domingo, 26 de julio de 2020

PARUSÍA ¿FIN? ¿PRINCIPIO? ¿TRANSFORMACIÓN?


PARUSÍA ¿FIN? ¿PRINCIPIO? ¿TRANSFORMACIÓN?
 
Para que esta realidad en que vivimos tenga sentido tiene que consumarse, trocar, superarse, no es destruirse, sino alcance de la verdadera realidad: Parusía, que es  Redención de los seres humanos y consumación de la creación.
La parusía inició con la irrupción de Dios en la Historia, la encarnación de Cristo, que nos mostró el amor del Padre y al hermano, la comunidad eclesial con su misión, y luego la parusía salvación para la humanidad en el fin de la historia.
La venida de Cristo se da en tres fases:

⏩Entrada. Irrupción de Dios en la historia, Jesús encarnado y siervo que establece un puente entre Dios y los hombres, y permite una relación personal con Dios, nos enseña que orar es hablar con el Padre. Jesús asume la realidad histórica para llevarla a plenitud en su totalidad según el proyecto de salvación de Dios que con la encarnación de Su Hijo muestra que incluye la dimensión material
 

Simbólica: Desde la entrada Cristo está con nosotros, Posibilitó los sacramentos, nos los otorgó como manifestación de su presencia aquí con nosotros. La Iglesia materializa la presencia de Dios. Parusía es teología de la presencia de Dios, actuamos en fe de que en este mundo, con todas sus limitaciones está Cristo, manifestamos su presencia en la comunidad, sacramento y caridad.  
Cristianos llamados a ser presencia de Cristo en la historia.

Parusía (consumación). Es la Revelación en  gloria y majestad, de Cristo. Redención del ser humano que incluye nuestros cuerpos espiritualizados, y la consumación de la creación entera, porque: Parusía es pascua de la creación de manera sintética en el ser humano




domingo, 19 de julio de 2020

¿Opción por los pobres?


En el llamado a la transformación misionera de la Iglesia, el Santo Padre Francisco, en la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium (2013), es enfático al indicar la prioridad de la opción por los pobres. Menciona que cuando San Pablo se acercó a los apóstoles en Jerusalén, le dieron como criterio clave de autenticidad que no se olvidara de los pobres. Aclara el pontífice que este criterio es de gran actualidad en el contexto presente por la tendencia individualista de la sociedad (195).

Aclara que: para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga «su primera misericordia» (198). Esta preferencia divina obliga la vida de los cristianos, llamados a tener «los mismos sentimientos de Jesucristo» (198) Esta opción por los pobres es una «forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia» (198). Dios mismo se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza». Los pobres tienen mucho que enseñarnos, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Esta opción no se hace de cualquier manera, ni a la carrera ni con una limosna para salir del paso Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos(198).

Hace énfasis en que la peor discriminación que viven los pobres es la falta de atención espiritual, la mayoría tiene una gran apertura a la fe, debemos ofrecerles una atención religiosa privilegiada y prioritaria. Llama a poner atención especial en las mujeres que considera doblemente pobres, por sufrir en situaciones de exclusión, maltrato y violencia, frecuentemente con menores posibilidades de defender sus derechos. Pero que, también en ellas encontramos los más admirables gestos de heroísmo cotidiano en la defensa y el cuidado de sus familias (212)

Expresa que: nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social: «La conversión espiritual, la intensidad del amor a Dios y al prójimo, el celo por la justicia y la paz, el sentido evangélico de los pobres y de la pobreza, son requeridos a todos» (201)

Así, el camino hacia Dios que nos indicó Jesucristo, pasa por el compromiso con los más necesitados, con los últimos, no podemos excusarnos, es carta de autenticidad del cristiano, y los índices actuales de pobreza y enfermedad hacen ver que los cristianos nos está faltando caridad.
Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y la justicia social. Nuestra propia salvación pasa por la prioridad que demos a la opción de lo pobres.


Referencia
Santo Padre Francisco 2013Exhortación apostólica Evangelii Gaudium del a los obispos a los presbíteros y diáconos a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual. Capítulo cuarto

domingo, 12 de julio de 2020

Parusía... ¿qué es ?


En una entrada anterior nos referimos a la razón por lo que este mundo temporal tenía que tener un fin, para nuestro bien, porque estaremos frente a Dios. Ahora es importante que nos aclaremos sobre el nombre que se ha dado a la venida gloriosa de Dios al acabar los tiempos: Parusía.
El término Parusía es helenista, no aparece en textos hebreos, es cristiano. El término parusía se  refería a momentos de júbilo importantes, festividades, y en sentido bíblico, es advenimiento glorioso de Cristo como Señor al final de los tiempos. El acontecimiento en el Antiguo Testamento  relacionados con la Parusía es: Día de Yavé y como continuidad, posteriormente se le llamó Día del Señor. También se usa apocalipsis con su  significado de revelación, manifestación. En cartas pastorales lo tradujeron a epifanía, que significa venida de Dios en carne y glorioso. Los santos padres utilizaron el término segunda venida de Cristo.
Ya fuera parusía, epifanía, apocalipsis o día del Señor, esta consumación  es sustento de la esperanza cristiana. Consumación que lleva a plenitud lo ya empezado, no inaugura lo nuevo, lo realiza, lo hace pleno. Esperanza que radica en saber que no todo está en nuestras manos, lo que suceda es parte del proyecto de Dios, ya El está con nosotros. La expresión antigua alusiva a Parusía es maranatha, que no es súplica, sino confesión de fe: ¡Jesús está aquí!
La consumación de los tiempos inició con la venida de Jesucristo y será plena en ese último día. El proyecto de Dios se va cumpliendo en un proceso gradual, llamado Ley de dilación, marcada por hitos o alianzas, en forma ascendente: La promesa de Dios a Noé de volver a destruir la humanidad. Alianza con Abraham, que realiza Dios, pero pide obediencia, convirtiéndose Abraham en prototipo de fe. La tercera Alianza es la del Sinaí, con pueblo hebreo. Esta alianza, contraria a las otras no es eterna porque dependia de la obediencia del pueblo, se anula porque el pueblo se corrompe. Luego vino la  Alianza davídica mesiánica, que permitió la reconstrucción de su pueblo y de  la comunidad en diferentes momentos. Dios otorgará el Mesías de su descendencia. Por última la Alianza mesiánica: Jesucristo que es  síntesis de todas las anteriores, es nueva alianza, permanente, definitiva, perpetua, única e irrepetible, inaugura últimos tiempos, Lo eterno se hace carne, la materia se impregna de eternidad  y todo de vuelve transformación. El tiempo deja de ser cronos (eventos) para ser kairos (permanente transformación de un evento).Ya no hay nada más que esperar, sino vivir en la esperanza según el camino de Cristo, verdad y vida.
La reflexión sobre la Parusía fue punto central de la reflexión de las primeras comunidades durante 6 primeros siglos. Luego se relegó el tema durante la edad media hasta el Concilio  Vaticano II, en que se volvió a destacar la relevancia del tema.
Somos comunidad universal. Vivimos la dimensión eterna en situación especial, sacramental, real, en proceso de plenificación  ¡Aleluya! 🙏

Juicio Final ¿A quien? ¿De quién?

  Juicio Final ¿ A quien?   ¿ De qui é n?   Jes ú s no viene a emitir un juicio, vino a la historia para  anunciarnos la salvaci ó n q...