PARUSÍA ¿FIN? ¿PRINCIPIO? ¿TRANSFORMACIÓN?
Para que esta
realidad en que vivimos tenga sentido tiene que consumarse, trocar, superarse,
no es destruirse, sino alcance de la verdadera realidad: Parusía, que es Redención de los seres humanos y consumación
de la creación.
La parusía
inició con la irrupción de Dios en la Historia, la encarnación de Cristo, que
nos mostró el amor del Padre y al hermano, la comunidad eclesial con su misión,
y luego la parusía salvación para la humanidad en el fin de la historia.
La venida de
Cristo se da en tres fases:
⏩Entrada. Irrupción de Dios en la historia, Jesús encarnado y siervo que establece un puente entre Dios y los hombres, y permite una relación personal con Dios, nos enseña que orar es hablar con el Padre. Jesús asume la realidad histórica para llevarla a plenitud en su totalidad según el proyecto de salvación de Dios que con la encarnación de Su Hijo muestra que incluye la dimensión material
⏩Simbólica: Desde la entrada Cristo está con nosotros, Posibilitó los sacramentos,
nos los otorgó como manifestación de su presencia aquí con nosotros. La Iglesia
materializa la presencia de Dios. Parusía es teología de la presencia de Dios,
actuamos en fe de que en este mundo, con todas sus limitaciones está Cristo,
manifestamos su presencia en la comunidad, sacramento y caridad.
Cristianos llamados
a ser presencia de Cristo en la historia.
⏩Parusía (consumación). Es la Revelación en gloria y majestad, de Cristo. Redención del
ser humano que incluye nuestros cuerpos espiritualizados, y la consumación de la
creación entera, porque: Parusía es pascua de la creación de manera sintética
en el ser humano.
Hola Virginia este tema de la encarnación de Cristo es relevante para entender el tema de la parusía. Ponía en mi blog en relación a este tema, la distancia entre Dios y ser humano fue superada porque Cristo se ha “empuentado” a Dios y a la creación, por eso es el Pontífice, entre estas dos realidades diversas que han tenido un acercamiento, porque Cristo los ha acercado. Ya no es solo un elemento cultual a Dios, sino personal con Dios, es decir en Cristo no nos acercamos a Dios para un culto para una oración, nos acercamos a una persona con la que podemos establecer una relación. Por eso la oración es conversar con Dios, no es un conjunto de elogios hacia Dios, es un estar con El, es un hablar con El. Por eso el acto más profundo de fe de un cristiano no es creer en lo que Dios puede hacer sino en saber que El lo está haciendo porque, está ahí, no es un ausente, es un presente. A Dios no se le agradece por lo que tengo se le agradece compartiendo lo que tengo, el leguaje que me acerca a la historia. De manera más concreta, a Jesús no se le pregunta ¿qué quieres que haga?, porque siempre queremos que la respuesta nos coloque fuera de la historia, a Jesús le doy de comer ahora, no al final de los tiempos.
ResponderBorrarEsta presencia de Cristo en la historia debería ayudarnos a superar los mesianismos seculares, que prescinden de Dios. Siempre vamos a estar frente a la tentación de no pensar en transformarnos sino en como superamos lo vivido para salir de esa realidad, las realidades humanas son siempre oportunidades desde el punto de vista escatológico, para superarnos esperando las voces de los falsos mesías. Lo único que mantiene la esperanza es la certeza de algo superior, Dios que se está presente ya en la historia.
Todo este bagaje teológico que hemos venido teniendo en los últimos meses debe ser compartido y así contribuir para la fe de muchos creyentes que conocemos se vea purificada. Es tarea de todos hacer que esto pase.